Cómo gestionar la ansiedad en el día a día

Pequeñas estrategias de regulación emocional que puedes practicar en casa para calmar la mente cuando todo se acelera

ANSIEDAD

9/6/20262 min read

Cómo gestionar la ansiedad en el día a día

La ansiedad puede aparecer en momentos de estrés, ante cambios importantes o cuando sentimos que tenemos demasiadas cosas en la cabeza. Preocupaciones constantes, tensión, dificultad para desconectar o problemas para dormir son algunas de las formas en las que puede manifestarse.

Aunque no siempre podemos evitar sentir ansiedad, sí podemos aprender a gestionarla y a incorporar pequeños hábitos que nos ayuden en el día a día.

¿Qué podemos hacer cuando aparece la ansiedad?

1. Escribe lo que te preocupa

Cuando los pensamientos se acumulan, escribir puede ayudarte a poner un poco de orden. Coge papel y boli y dedica unos minutos a escribir todo aquello que tienes en la cabeza. Después, intenta separar lo que depende de ti de lo que no. Con lo que depende de ti, busca una pequeña acción que puedas hacer hoy. Lo que no depende de ti, puedes intentar dejarlo por el momento.

2. Muévete

Caminar, hacer deporte, bailar, nadar o simplemente salir de casa puede ayudarte a cambiar de ritmo y liberar parte de la tensión acumulada. No necesitas hacer un entrenamiento intenso. 20 o 30 minutos de movimiento pueden ser un buen comienzo. Lo importante es encontrar una actividad que puedas mantener y que no se convierta en otra obligación.

3. Respira más despacio

Cuando estamos ansiosos, nuestra respiración puede acelerarse. Prueba durante unos minutos a respirar de forma tranquila, haciendo que la exhalación sea ligeramente más larga que la inhalación.
Por ejemplo, puedes inhalar durante 4 segundos, mantener 2 segundos  y exhalar durante 6.
No tienes que conseguir relajarte inmediatamente. Simplemente deja que tu respiración vaya encontrando poco a poco un ritmo más tranquilo.

4. Haz una pausa del móvil

Cuando estamos preocupados es fácil entrar en redes sociales, consultar noticias o mirar constantemente el teléfono.
Prueba a dejarlo durante un rato y hacer algo diferente: salir a caminar, ducharte, cocinar, leer o simplemente descansar.
A veces, darle un descanso a nuestra mente también implica reducir la cantidad de estímulos que recibe.

5. Revisa tus hábitos

El sueño, la alimentación, el ejercicio y el consumo de cafeína también pueden influir en cómo nos encontramos.
No se trata de cambiarlo todo de golpe. Puedes empezar observando tus propios hábitos: 
¿Estoy durmiendo suficiente? ¿Tomo mucho café? ¿Paso demasiado tiempo sentado/a? ¿Tengo algún momento del día para desconectar?
Pequeños cambios mantenidos en el tiempo pueden marcar una diferencia.

6. Habla con alguien

Cuando intentamos gestionar la ansiedad completamente solos, las preocupaciones pueden hacerse todavía más grandes.
Hablar con una persona de confianza puede ayudarte a poner en palabras lo que estás viviendo y a verlo desde otra perspectiva.
Y recuerda: no siempre necesitas que alguien te dé una solución. A veces necesitas simplemente sentirte escuchado/a.

No tienes que hacerlo todo a la vez

Gestionar la ansiedad no consiste en encontrar una técnica que haga que desaparezca inmediatamente.
Se trata de ir conociendo qué necesitas, qué situaciones están influyendo en cómo te sientes y qué herramientas pueden ayudarte.
Puedes empezar por algo muy sencillo: salir a caminar, escribir durante cinco minutos o dejar el móvil un rato.
Y si la ansiedad lleva tiempo presente, interfiere en tu vida cotidiana o hace que evites situaciones importantes para ti, pedir ayuda psicológica puede ser un buen paso.

Entender lo que te ocurre también es una forma de empezar a cuidarte.